anarquismo, libertad o bondad

ultimamente estoy repensando cuáles son los valores más importantes en una filosofía anarquista que sea positiva para la mayor parte de la gente

y dudo que el valor de la libertad, el de no poseer amo ni soberano, tenga que ser tan destacado frente al de la bondad o el bienestar común.

Por un lado existe un problema con la palabra libertad en relación al anarquismo en sí mismo (un anarquismo social que se impone en algunos casos), y por otro lado existe una lucha ideológica por definir qué es la libertad.

para el que está en el tema, sabrá distinguir un discurso libertario estadounidense típico (relacionado con el libremercado más que con el anarquismo socialista) de un discurso libertario hispanoamericano, europeo o de otras latitudes.

acá entendemos por libertario a alguien que cree que un socialismo anarquista creará una mejor sociedad sin amos, sin esclavos.

ese podía ser un mensaje suficientemente claro en otras épocas y en una geografía determinada, pero inmersos en una “sociedad global” interconectada por computadoras y otros medios masivos, los discursos de los demócratas liberales pueden confundir la función que tiene el valor de la LIBERTAD para unos y otros.

viendo algunos videos en youtube (http://www.youtube.com/watch?v=q8UHPlg8iA0) siento que es peligroso no saber distinguir qué significa socialismo para los libertarios, y qué significa libertad para nosotros. para un capitalista significa “trabajadores libres” (es decir, que no poseen propiedad de los medios de producción, están libres de poseer poder). un demócrata libertario capitalista pondrá la palabra libertad por encima de todos los valores, una libertad que tiene que ver con ser MALO: dominar, poseer al otro, doblegar la voluntad, humillar, creerse superior… oprimir, sea a través del trabajo asalariado o a través de cualquier otro medio: las instituciones culturales, la familia, los medios de comunicación, los espacios recreativos, etc.

dentro del capitalismo el privilegio legal y cultural en general lo tiene la maldad, en el sentido de sadismo, perversión, opresión. son conductas degradandes y nocivas que están permitidas para unos y prohibidas para otros: los grandes empresarios o estadistas pueden robar y matar masivamente (superexplotación, guerras, hambrunas), mientras que a los pequeños ladrones y/o asesinos les espera la cárcel: así encubre el capitalismo su maldad, creando leyes que dan la apariencia de que existe una justicia posible dentro de sus márgenes y medios de comunicación que justifican las guerras, masacres de todo tipo, represiones contra los trabajadores, desocupados, desposeídos, inmigrantes, etc.

el sistema educativo y legal está preparado para sustentar este sadismo opresivo y crear trabajadores esclavizados que se vendan -en la mejor de las suertes- al mejor postor: al amo de turno para el cual son entrenados, rinden culto y homenaje, etc., este amo puede ser también el sindicalista burócrata de turno que habla en vez del trabajador genuino… entonces el trabajador o el desocupado tiene al menos dos amos (actuales o amenazantes): el dueño de la empresa o del Estado, y su representante: el político capitalista, socialista-demócrata o comunista, y el sindicalista opresor que es parte del sistema de explotación.

algunas de esas opresiones son las que ocultan los neoliberales, demócratas capitalistas y demás, poniendo la palabra LIBERTAD por encima de todo, escudándose en fracasos históricos de los socialismos comunistas o fascistas, los demócratas liberales justifican un sistema tan o más asesino que aquellos… contando con la “suerte” de un pueblo sumiso, entrenado para ser sumiso por los siglos de los siglos.

del anarquismo nada se dice en esos discursos. y no se dice nada porque no es el anarquismo, al menos en apariencia, una fuerza política multitudinaria en la actualidad, tal como lo era en la península Ibérica en la época de la Revolución Española (http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_social_espa%C3%B1ola_de_1936), o durante la década de 1960 en los movimientos antiautoritarios.

pero el anarquismo, libertarismo, socialismo libertario o como se lo quiera llamar, es una filosofía política en acción que no ha parado de desarrollarse. basta ver obras monumentales como GNU/Linux (http://www.mastermagazine.info/articulo/13545.php), Wikipedia u otros softwares que tienen gran incidencia en el trabajo, estudio, en el vivir cotidiano de millones de personas, basta ver la enorme influencia que han tenido las ideas anarquistas con respecto a la independencia del individuo frente al amo Estado capitalista (ej: cada vez más gente convive en pareja en vez o antes de casarse), en cuestiones sexuales, feminismo, ambientalistas, culturales de todo tipo, sobran los ejemplos. existen además muchos emprendimientos de trabajo cooperativo sin patrón (con mayor o menor coherencia ideológica, mayor o menor opresión, éxito, etc.) en todo el mundo, Argentina es un ejemplo de ello con las fábricas recuperadas, centros culturales, etc.

Son a veces movidas pequeñas pero dudo de que no tengan efecto alguno en cambios sociales positivos hacia una sociedad contraria al mal y al malestar.

Es en este punto en que me pregunto si el valor fundamental del anarquismo no debería ser la bondad, que está antes de la libertad.

Para llegar a pensar que puede ser mejor no tener amos, antes hay que hacer una valoración ética o moral sobre el asunto: ser amo es malo, y ser esclavo también lo es (a veces una cosa es más obvia que otra). Ser amo es ser malo, queremos una sociedad de seres buenos, queremos vivir bien y ser genuinamente dignos y felices, por lo tanto no queremos amos.

Pero antes que nada queremos bondad, la bondad más amplia que pudiera existir.

El anarquismo lleva dentro de sí mismo una contradicción fatal: para un individuo puede ser relativamente sencillo comportarse con coherencia desde la idea de ser bueno, de hacerse el bien, pero en un esquema social el bien podría necesitar ser impuesto, una especie de bien opresor/liberador.

Y si el bien fuera impuesto, aquí es donde la palabra LIBERTAD se pondría nuevamente en duda como valor fundamental.

Esta contradicción se pone en juego apenas se monta un experimento social anarquista con democracia directa, cooperativismo y todo el set de herramientas tradicional, es algo que sucede y sucedió por ejemplo en la Ciudad Libre de Christiania (http://lahaine.org/internacional/barrio_copenhague.htm), por citar un ejemplo actual y en funcionamiento del que forman parte unas 850 personas.

Entre 1978 y 1979 (http://en.wikipedia.org/wiki/Freetown_Christiania) diez personas murieron allí producto de sobredosis con drogas peligrosas. Se estaban haciendo un mal a sí mismas y ese malestar se expandía, con lo cual la sociedad se tuvo que imponer sobre el individuo en nombre del bienestar o del bien común. Luego de un fallido e incorrectísimo intento por cooperar con la policía estatal para remover a los vendedores de heroína, decidieron patrullar por sí mismos la zona afectada durante 40 días y noches, alentando a los adictos y dealers a dejar esas actitudes o abandonar Christiania. Al final, los traficantes se vieron obligados a irse y sesenta personas entraron en rehabilitación de drogas. Fue una movida poco violenta, poco autoritaria, pero una imposición al fin.

Es un caso en el que se ve la imposición de un grupo sobre otro, pero la imposición de un bien sobre un mal, de un bienestar sobre un malestar. Allí la libertad no es el valor supremo, en todo caso podríamos decir que es la libertad de no ver cómo otros se hacen daño a si mismos, de no convivir con personas que se autodestruyen con drogas peligrosas, la libertad que han enarbolado los christianitas en ese momento, una libertad extraña porque prohíbe la auto-maldad y el contagio del malestar.

Una vez más, como en el caso del Software Libre, el centro no está ubicado en la libertad sino en la ética o la bondad. El Software Libre prohíbe a quien lo recibe, cerrar su código fuente, prohíbe crear prohibiciones, prohíbe el prohibir, prohíbe la maldad, oprime la _posible_ maldad. Los christianitas en este ejemplo citado han prohibido la maldad, buscando el bienestar individual y grupal.

¿No es hora de repensar qué valores se iluminan cuando hablamos desde el anarquismo?

¿Cómo juzgar correctamente qué es lo bueno para cada persona?

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4 pensamientos en “anarquismo, libertad o bondad”

  1. “The social contract, as expounded by Rousseau, implies that each individual in society surrenders his independence for the common good, with the assumption that only in this way can the liberty of the individual be guaranteed. Liberty is guaranteed by law, and law, to use Rousseau’s phrase, is the expression of the general will.

    So far we are on common ground, not only with Rousseau, but with the whole democratic tradition which has been built up on the theoretical foundation laid by Rousseau. Where the anarchist diverges from Rousseau, and from that aspect of the democratic tradition which has found expression in parliamentary socialism, is in his interpretation of the manner in which the general will should be formulated and enforced.”

    http://www.panarchy.org/read/anarchism.html

  2. “If what Rousseau calls an aristocratic form of government is more or less identical with modern democracy, what he calls democracy is more or less identical with the modern theory of anarchism, and it is interesting to see why he rejects democracy. He does so for two reasons – first because he regards it as an executive impossibility. A people cannot be continuously assembled to govern; it must delegate authority as a mere matter of convenience, and once you have delegated authority, you no longer have a democracy.”

  3. …”But the fundamental question in all this sophistry is ignored by Rousseau. It is the unreality of the notion of the general will. There is probably only one issue on which a people ever expresses unanimous or general will: the defence of their physical liberty. Otherwise they divide according to their temperaments, and though these are limited in number, they are sufficiently diverse and so mutually opposed that in any given geographical area they will give rise to incompatible groups.”

  4. “The mistakes of every political thinker from Aristotle to Rousseau have been due to their use of the abstract conception man. Their systems assume the substantial uniformity of this creature of their imaginations, and what they actually propose are various forms of authority to enforce uniformity on man.”

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